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Participando del Mes de la Fotografia 2011

Sábado, octubre 1st, 2011

Por segundo año consecutivo estoy participando del Mes de la Fotografía. El año pasado tuvo como tema el agua y este año, como una decantación lógica, el tema fue el volcán. Algunos preguntaron si no era demasiado pronto considerando que el volcán sigue en erupción, pero la verdad es que prácticamente lo más interesante e impactante sucedió en las primeras dos semanas y de eso ya pasaron más de tres meses. En medio de una nueva rutina diaria, de pronto ver fotos de esas lejanas primeras semanas resulta más que interesante.

Este año expongo cuatro fotos de mi autoría y Mariana participa con una foto. En vez de poner las fotos, decidí armar un tour virtual por la sala, para aquellos que no puedan ir a ver las fotos en persona. Mis fotos, la de Mariana y la de una amiga de Mariana están para ampliar cuando se las cliquea. Los invito a darse una vuelta:

Participando en el Mes de la Fotografía 2010

Lunes, septiembre 27th, 2010

Para cerrar (de momento) la serie de muestras de este año les cuento que estoy participando de la exhibición fotográfica “Agua”, en la sala Frey del Centro Cívico. Junto a otros 12 fotógrafos exponemos distintas visiones del agua, como protagonista o como marco de la composición. En mi caso puse dos fotos que, a la inversa de lo que suelo sacar, congela esos momentos de salpicadura cuando arrojamos una piedra a un lago. Llamé al par “Solidificaciones”:


También, aprovechando la oportunidad, estrené mi más reciente video hecho con fotos sueltas (ampliando las dos expuestas) y un montón de secuencias de arroyos y cascadas y dos de nubes:

Agua from Daniel Barrios Lamunière on Vimeo.

Muestra de montaña – Conclusiones

Jueves, agosto 12th, 2010

Hoy desmontamos la muestra con cierta mezcla de satisfacción por haber terminado y una sensación amarga por los traspiés que tuvimos. En el desarmado nos acompañaron unos amigos que pasaron a saludar un rato e incluso nos ayudaron con el despegado de las cintas, esta vez sin cometer tristes equivocaciones.

En general todo este proceso termina con un fuerte saldo positivo. Hace un año no tenía idea de cómo montar una muestra. Haber participado del verArte me ayudó a comprender unas cuantas cosas y hace cuatro meses, cuando acepté la sala, sabía que tendría que recorrer un largo camino. Y fue más largo de lo que había imaginado en ese momento. De no haber sido por mi novia Mariana, dudo mucho de haberlo logrado con la complejidad y el alcance que tuvo la muestra. Cada vez que me sentía al borde de un abismo, Mariana me empujaba (y, bueno, así es como aprenden a volar las aves). En estos cuatro meses aprendí a encarar un proyecto bastante grande y ambicioso, a conseguir esponsors (aunque admito que esos los consiguieron Mariana y mi madre), preparar un ágape y enfrentar imprevistos. También depuré técnicas de edición digital de fotografías en gran escala (la gigantografía del Tronador era un pesado archivo de 2 Gb que tenía mi computadora al límite), como también digitalización y recuperación de negativos, algo que me servirá de mucho con el gran archivo fotográfico personal y familiar.

Según me comentaron colegas fotógrafos, la muestra resultó muy buena y muy grande en extensión. Para ser la primera muestra que encaro, tal vez fue demasiado ambiciosa (no era mi plan original) pero por mi parte estoy satisfecho de haber logrado algo que me reconocieron de muy buena calidad. Y eso es importante. Para las próximas muestras, que las habrán, seguramente corregiremos detalles y seremos menos inocentes cuando tratemos a los entes gubernamentales.

Agradecimientos

  • Mariana Torrontegui, que me ayudó en todo y siempre creyó en mi.
  • Omar alias Cuervo, que me ayudó a cargar el equipo con el que saqué las fotos con las que armé la gigantografía del Tronador.
  • Mi madre, que el momento en que mis fuerzas flaqueaban y mi mente colapsaba, tomó su agenda y nos dio una ayuda tremenda.
  • Florencia, que nos orientó para encarar los auspicios.
  • A los que nos ayudaron económicamente:
    • Sandra, de Bar y Bares.
    • Nahuel Alonso, del refugio Frey.
    • La gente de Este-Pub, por medio de la vidriería 25 de Mayo.
    • Librería Cultura.
    • Scandinavian.
    • Chocolates Frantom.
    • Grisú.
    • Tino y Nahuel, de Refugio Segre.
  • Ivo y Amanda, que nos mantuvieron hidratados en el ágape.
  • Laura y Malvina, que hoy nos ayudaron a despegar las cintas de las gigantografías.
  • Al Diario Digital, que nos bancó con unas cuantas notas que despertaron mucho interés en la gente y que lamentablemente no pudimos cumplir:

Desagradecimiento

A la Comisión Organizadora de la Fiesta de la Nieve, que no solo nos echó de una sala que la Subsecretaría de Cultura me otorgó hace cuatro meses, sino que llenó el Centro Cívico (y la ciudad también) de carteles de la muestra de Gabriela Herbstein. Si esta mina me parecía un hype empalagoso, ahora me cayó peor por la desmedida bola que le dieron acá. No es que me mande la parte de artista celoso, pero es que durante estos días pareciera que el arte en Bariloche desapareció, porque para ciertos medios tradicionales solo existió la Fiesta de la Nieve y nada más. La inauguración del verArte 7, el domingo 8, se retrasó casi una hora porque la sala Frey estaba cerrada y no podían conseguir la llave. Pero, bueno, fue la misma noche donde el show central empezó 75 minutos más tarde de lo pactado y los fuegos artificiales se largaron casi dos horas después de lo que indicaba el programa. Como que hubo cierta constancia en este sentido.

Futuro

En su momento tuve un par de sugerencias para que la muestra continúe en otros espacios, así que es posible que regrese dentro de poco. El mayor escollo será reimprimir las gigantografías, que no son nada baratas para nuestros presupuestos. Cuando haya alguna novedad, no duden en que lo haremos saber.

Gracias y hasta la próxima.

Daniel

Muestra de montaña – Segunda decepción

Martes, agosto 10th, 2010

Ayer, por esos infortunios que suceden a veces, no pudimos volver a montar la muestra. Habíamos previsto incluso hacer un brindis reinauguración, que tuvimos que cancelar a último momento. Esta mañana fuimos, buscamos y colgamos las fotos sin problemas. Cuando le tocó el turno a las gigantografías, surgió un problema. Uno serio que se originó cuatro días antes.

El jueves pasado, como nos estaban corriendo de la sala, me ayudaron dos empleados municipales a desarmar la muestra. Descolgar las fotos fue rápido y fácil, pero las gigantografías eran otra historia. Estaban pegadas con cinta adhesiva de doble faz en todo su perímetro. Habíamos hecho eso porque debían durar 10 días ahí y después veríamos qué hacer con ellas. Despegarlas de los paneles fue sencillo, lo mismo que despejar del papel uno de los dos tipos de cinta que usamos (habíamos tomado la precaución de preparar el papel con cinta común, para simplificar este paso). EL otro tipo de cinta, la que sostenía las gigantografías, era más difícil de despegar. Requería tiempo y paciencia, así que le asigné ese trabajo a un muchacho para que sacara las cintas de las Torres del Paine, mientras yo me dedicaba a despegar y sacar las cintas del Tronador. Mientras hacíamos eso empezaron a entrar muebles e incluso se instaló una banda de músicos en franco descanso. Cuando terminé con Tronador, pregunté por las Torres del Paine y me respondió que ya estaba listo. Ante el apremio enrollamos todo y llevamos las fotos a la oficina de la Subsecretaría de Cultura, donde estuvieron hasta hoy.

Pero resulta que el empleado municipal que trabajó sobre las Torres del Paine no despegó todo el perímetro de la gigantografía, sino que dejó la cinta inferior y una lateral. En el apuro no tuve tiempo de comprobar esto y resultó que la cinta lateral se pegó sobre el Tronador y la inferior se pegó en la base de las Torres. Cuando reclamamos esto ante Cultura, como un desenlace de una larga cadena de fallas municipales, solo recibimos una simple excusa: que el empleado municipal se encarga de montar y desmontar escenarios y que me había ayudado de onda, sin saber cómo se desmonta una muestra artística. Cinco veces escuché esa excusa en no más de 10 minutos de discusión. Ante esta pared, montamos las gigantografías con las cintas visiblemente pegadas. Pese a que se había hablado de una compensación en tiempo por los días que me habían sacado, yo ya había tomado la decisión de retirar la muestra el próximo jueves, el plazo original.


La gigantografía del Tronador con la cinta pegada verticalmente sobre el costado derecho.


Un detalle del daño en la impresión. Pegué una cinta encima para evitar una rotura mayor.


Detalles de la cinta pegada en la gigantografía de Torres del Paine. Afortunadamente fue sobre el borde inferior, así que no se pierde mucho de la imagen.

Cuando montamos la muestra, existía la ilusión de que alguien se interesara en las gigantografías. Con la venta de una de ellas podríamos haber pagado los costes de la muestra. Ahora eso quedó deshecho. No solo por las cintas pegadas, sino que el enrollado y desenrollado y tener que trabajar con las gigantografías sobre el suelo sucio porque no había una mesa disponible hizo que se vean desgastadas. Cuando termine la muestra las recortaremos y tendremos como posters, pero lejos quedó esa impresión espectacular que nos sorprendió hace una semana, cuando vimos las gigantografías montadas en los paneles. Muy decepcionante.